Cuando llegan estas fechas "entrañables" empiezo a hacerme preguntas. Es que no paro de hacerme preguntas.
Anoche sin ir más lejos. Estaba viendo otra vez más La gata sobre el tejado de zinc. ¡Ah! ya sabéis: Tennessee Williams en el texto, Paul Newman en pijama... bueno, en fin que entre escena y escena PUBLICIDAD. Y digo yo. ¿Por qué hay mil anuncios de perfume? y sobre todo ¿por qué susurran? J'adore, Lancôme, Chanel. ¿Por qué?
Luego están los grupos de whatsapp que se inundan con imágenes propias de estas fechas "tan entrañables". Ciervos voladores, nieve, árboles con bolas, más nieve, gente vestida de rojo por dentro, nietos con gorro de papá Noël o con un jersey de los que venden en Lidl para la ocasión, etc ¿Por qué?. Si no respondes a todo esto como se espera que respondas, te llaman borde y aguafiestas y a veces te borran o te echan de los chats. ¿Por qué?.
Además se organizan cenas y comidas. Corre el vino, el cava e incluso la sidra El gaitero. Entonces afloran agravios más o menos ocultos. ¿Por qué?. Esos cabreos, esas envidias, esas inefables broncas de sobremesa. ¿Por qué?.
En los mercados y supermercados se compran toneladas de langostinos frescos (es un decir) o congelados casi con el mismo ahínco con el que se compraron toneladas de papel higiénico en la pandemia. ¿Por qué?
Aún me quedan unos cuantos porqués pero no quiero abusar de vuestra paciencia.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
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