El sacrificio me obliga
a transigir con paciencia;
la sombra de mi conciencia
reviste lo que prodiga
y una fiera que protesta,
es la entereza que apuesta
a convivir resignada,
conformidad obligada
por la mansedumbre impuesta.
Esos poetas...
Hay poetas eruditos
que cuando leen sus versos
parecen sentirse excelsos
o en árbol con pajaritos.
Tanto es así que sus hitos
fijan eco soñoliento
con tanto conocimiento
de repente se me eriza
la tunda de una paliza
que se llama: aburrimiento.
Tela de araña
¿Qué me perturba y me aterra?
La guerra
¿Qué recubre lo que vuela?
La tela
¿Y quién el espacio empaña?
La araña.
A mi me asusta y me daña
el tejer y destejer
Y por querer aprender
mi guerra es tela de araña.
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