El día que me enamoré de ti
comenzaba el año del gato.
Y las nubes maullaban sobre los tejados
celebrando la lluvia de estrellas
y la cosecha de arroz
Demonios, al salir tiraste sin querer
el buda de escayola y todos los buenos presagios
se hicieron añicos.
Nena, ya nada ha vuelto a ser como entonces.
Cuando sabías a las bolitas de helado Familia Feliz
y yo te acariciaba con palillos de bambú
los brotes de primavera.
La cabeza
Se me ha ido la cabeza
No soy el primero ni el último a quien
de repente se le va la cabeza
Un día te levantas y no hay nadie
sobre los hombros
La mayoría se aburren y se marchan sin despedirse
No vuelvan a acordarse de sus antiguos dueños
Las que regresan lo hacen a menudo desengañadas
Miran para otro lado como si aquí
no hubiese pasado nada
Las oficinas de objetos perdidos
están repletas de cabezas como la mía
Las guardan un tiempo, luego no se sabe
que hacen con ellas
No las iban a dejar allí para siempre
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