Yo soy un alfeñique. La guapa del gimnasio
sonríe comprensiva y me saluda,
levantando sus pesas. Hace sol,
la música está alta. No puedo
tirar de mi cuerpo, pero aguanto:
lo mismo es cierto que el deporte es sano.
Hay mil maneras de entender el mundo,
y a veces entiendes secretos que ignorabas:
la pasión, por ejemplo, la avidez
de los coleccionistas, que parecen tan tristes.
Ahora miro a los halterofílicos.
Los mundos esdrújulos son siempre complicados.
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