Mi madre me encuentra más delgado
y se preocupa porque tengo ojeras.
Mi padre cada día más distante,
y, sin embargo, cada vez más cerca.
Mi hijo, que aparece con sus ganas
de vivir, y me rompe los esquemas.
Y, aunque lo dudes, tu,
que me soportas o que te rebelas
cuando reniego o callo, que compartes
mi malhumor y mis miserias.
Y poco más... Es todo lo que puedo
llamar amor a los cuarenta.
De la teoría a la práctica
Del amor solamente había tocado,
como del mar, la superficie.
Aunque podía pasar por un experto
buceador, aunque era virgen.
No olvidaré su cara de sorpresa,
sobre un fondo de sábanas,
cuando por fin, casi a la amanecida,
la última noche me llevó a la cama.
No comments:
Post a Comment