Odiad a quienes odian poco
a quienes aman poco
a quienes sienten poco.
Odiad a las que no hacen daño a nadie
los que no arrojan piedras contra nada
porque también protegen al verdugo.
Ideario del mago
No se puede, lo sé, cambiar el mundo,
únicamente es dable enamorarlo.
No cambiaré yo el cauce de los siglos,
mas si acercáis la faz a este poema
os secaré las lágrimas hermanos,
con la toalla que ha tirado el hombre.
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