El caso es que me busco entre las cosas
vecinas, entre tanto
vino bastardo y tertulia de provincias,
jugándome los pasos a una carta
marcada en la baraja del destino
con orlas de colores y falsos paraísos,
desafiando al tiempo entre mitos y flautas.
por lo demás ningún problema. Gracias.
Mil imágenes para un adiós
Alguien les presentó, cayeros
unas gotas de Beefeater y agua tónica
sobre su blusa malva en el beso de rigor.
Ella echaba de menos un crepúsculo tibio
con su parque, su luna, su teadoro.
El trato de cambiarla en un fin de semana,
pero jamás había querido ser distinta,
sino profundizar en aquello que de bueno
pudiera tener. Solo dijo: lo siento
(Quien iba a sospechar que, en ese instante
- dicha con la verdad llena de labios -
una sola palabra vale por mil imágenes).
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