Con poco vive feliz el que en su mesa frugal
ve resplandecer el salero que heredó de su padre,
y ni al miedo ni a la sórdida ambición
sacrifica su plácido sueño.
Carpe Diem
No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mi y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números babilónicos.
Mejor será aceptar, lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.
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