los vampiros salimos de madrugada
de los libros empolvados
que los lectores olvidan en los baños
subimos a los autos
enfilamos por las avenidas
cuando el corazón se nos derrama
sobre los adversarios de la muerte
y los secuestros de la nada
vamos en busca de amigos acribillados
y a gritos nos llama la sangre
que ensucia los bulevares
con el opio de las balas invisibles
aunque debo admitirlo
nos atraen más otros ruidos:
robos de voces inmóviles
extorsiones a la paciencia
o la semántica de la impunidad
sin encontrar los rastros de nuestras amantes
regresamos a dormir por esas calles
más oscuras que nuestras almas.
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