Siestas dogmáticas de canónigos en el coro;
oro agresivo de calientes siestas...
Y estas quietudes de los canarios en la pajarera
bajo la red de alhambre;
y esta hambre espiritual;
y esta íntima divagación;
y la ronca intromisión
del reloj familiar que se propasa,
cuando enturbia el silencio de la casa
tañendo su bordón de catedral...
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