Al principio
quieres
cambiar el mundo,
y al final
te conformas
con dejar el tabaco.
No hay más.
Así de cómico
y así de trágico.
Las luces interiores
No se quieren,
pero apenas se les nota.
Han hecho de ello,
de ocultar su tragedia,
la razón de su vida.
Son unos profesionales
de la desdicha.
Cuando se mueran
- y se despierten en el infierno -,
les parecerá un día normal.
Un mal ejemplo
Nunca quise llegar a ningún sitio
ni tampoco me interesó
especialmente el paisaje.
Un pequeño bar de barrio
con una mesa
desde donde ver el mundo apagarse y encenderse
- bajo la lluvia -
las farolas en las aceras,
me ha bastado para ser casi feliz.
Exiliado en mi interior,
nunca en venta
ni besando la mano de nadie,
arrastró mi minúscula épica
- por unas calles que ni siquiera son ya mis calles -
y me voy alejando.
Ya pasará
Lo pienso ahora que miro
por la ventana abierta
la autopista, viendo
como los coches parpadean
en el último tramo,
antes del túnel.
Pienso que así es la vida
y que no hay más.
Un leve guiño de luz hacia la sombra
a mayor o menor velocidad.
No comments:
Post a Comment