Nací en las ciudades.
Huí de la ciudad de mis padres.
Busqué personas con piel de arcilla,
tuve un sombrero,
ascendí por mujeres de yedra,
supe del milagro y la desolación.
La muerte que he visto
no ha ganado aún mis ojos.
Descubrí que la mejor forma de vivir
era no trabajar para el enemigo.
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