Hay un yogur de esos que tanto te gustan
esperándote todavía en la nevera.
Te espera y te esperaba
(mientras tanto, yo desesperaba),
y cuando vio que ya no venías,
se impacientó de una vez, reventó la tapa
y soltó una peste de bacteria que no veas.
Tengo lactobacilos en el Ketchup
lactobacilos en la remolacha
lactobacilos bajo las uñas
lactobacilos en los sobacos.
No te estoy bacilando te lo juro:
tengo lactobacilos en el alma.
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