Soy dos idiotas, lo sé,
por estar enamorado y por decirlo
en poemas quejosos;
¿pero donde estaría ese sabio, aquel que no soy,
si ella no me rechazara?
Así, como los estrechos senderos internos de la tierra,
que se liberan de la fastidiosa sal del agua,
yo pensé en conducir mis penas
hacia la dificultad de las rimas, y así aplacarlas.
La pena puesta en sílabas no puede ser tan feroz,
porque la domestica quien la encadena en versos.
Pero cuando yo lo hice,
cierto hombre, para demostrar su arte y su voz,
preparó y cantó mis penas
y, deleitando a muchos, volvió a liberar
el dolor que el verso había contenido.
Si bien el tributo de los versos pertenece al amor
y a la pena, no complacen tanto cuando son leídos,
y yo, que era dos tontos, ahora llego a ser tres;
quienes son un poquito sabios, son los mejores tontos.
No comments:
Post a Comment