La tentación se llama amor o chocolate.
Es mala la adicción. Sin paliativos.
Si algún médico, demonio o alquimista
supiera de mi mal, cosa sería
de andar toda la vida por curarme.
Pues tan sólo una droga, con su cárcel
del olvido me salva de la otra.
Y así, una vez más, es el conflicto:
O me come el amor,
o muero esta noche de bombones.
No comments:
Post a Comment