A todo este dolor enroscado
que a veces se expande imprevisto
como la niebla de noviembre.
Y es volver a ser niños
cuando la respiración se detenía
en la oscuridad del pasillo
la sangre inundaba los pómulos
durante el estruendo del corazón.
Sabe durar la falta de luz
la cuenta interminable de los monstruos,
es difícil encontrar
la persiana entreabierta
cuando se quiere.
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