Cuatro botellas, un periódico de la noche,
unas sombras chinescas, un bote de píldoras
adelgazantes, un ticket de tranvía, el recibo
de la luz, una invitación a la ópera,
el informe de un espía:
sólo faltan, para que este bodegón
pueda adjetivarse de praguense,
la sombra de una cúpula
y un poco de espuma de cerveza.
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