Hoy es 2 de Abril y hace más o menos 20 días que los niños dejaron de ir al cole, los adolescentes al Insti y los jovenes a la Uni. Suelo rechazar estos recortes palabreros con otros de su misma calaña que incluyen el sacrosanto finde, pero estos días creo que no soy yo, que no somos nosotros y me refiero a los que nunca nos ha ocurrido algo así. Es posible que cuando acabe el confinamiento, inteligente o no, que la clasificación se la dejo a Holanda, que allí saben un montón porque para eso son más ricos, más rubios y más ahorrativos que en el Sur profundo... pero ya me estoy yendo por los cerros de Úbeda y es que el estar casi todo el día escuchando las radios o las cadenas de televisión que hablan más que nada del tema COVID-19, nos está desequilibrando un poco.
Bueno, ¿por dónde iba?. ¡Ah si!, ya me acuerdo. Quería explicar de dónde ha salido la idea para una nueva entrada en mi cuadernocuadriculado. Resulta que alguien propuso escribir las historias que hay detrás de cada foto, recuerdo, adorno y demás objetos que tenemos en el mueble o las baldas o las estanterías o lo que cada una tenga entremedias de los libros. Me pareció una idea estupenda puesto que después de muchos días tengo la cabeza como un bombo y no me vendría mal un desahogo. También es cierto que siempre que he asistido a talleres de literatura, que han sido bastantes veces, dado que mi gran ilusión era aprender a escribir como Carmen Martín Gaite por dar un nombre, tomaba muy en serio lo de "hacer los deberes". Otra vez me disperso, lo siento. Voy a entrar en materia por orden cronológico o sea, una jarra para cerveza en cerámica con relieve de color azul añil y tapa de zinc, más austríaca que la Filarmónica de Viena.
Continuará.
Bueno, ¿por dónde iba?. ¡Ah si!, ya me acuerdo. Quería explicar de dónde ha salido la idea para una nueva entrada en mi cuadernocuadriculado. Resulta que alguien propuso escribir las historias que hay detrás de cada foto, recuerdo, adorno y demás objetos que tenemos en el mueble o las baldas o las estanterías o lo que cada una tenga entremedias de los libros. Me pareció una idea estupenda puesto que después de muchos días tengo la cabeza como un bombo y no me vendría mal un desahogo. También es cierto que siempre que he asistido a talleres de literatura, que han sido bastantes veces, dado que mi gran ilusión era aprender a escribir como Carmen Martín Gaite por dar un nombre, tomaba muy en serio lo de "hacer los deberes". Otra vez me disperso, lo siento. Voy a entrar en materia por orden cronológico o sea, una jarra para cerveza en cerámica con relieve de color azul añil y tapa de zinc, más austríaca que la Filarmónica de Viena.
Continuará.
No comments:
Post a Comment