Sunday, November 03, 2019

ANTONIO MACHADO

Me fui con tu libro allí,
y luego no hacía falta;
todos tus versos, Antonio,
el Duero me los cantaba.
Siempre los canta.


ÁLAMO

Sobre tu liso tronco, bien ceñida
al círculo gentil de tu cintura,
álamo, me estaré. Deja que pegue
mi carne sin raíces a tu cuerpo
quieto y callado, vivo sin latido.
Toma para tus venas este zumo
caliente y agitado de mi sangre.
Que corra en ti, que baje a tu raigambre
recia y profunda... En otra primavera
yo brotaré en tus hojas. Por el viento
habrá un temblor de mi cuando te muevas.


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