A veces
(y no trates de restarle importancia
diciendo que no ocurre con frecuencia)
se te quiebra la vara con que mides,
se te extravía la brújula
y ya no entiendes nada.
Y tienes la penosa sensación
de que en el crucigrama
se desliza una errata
que lo hace irresoluble.
TELENOVELA
El sitio que dejó vacante Homero,
el centro que ocupaba Scherezade
(o antes de la invención del lenguaje,
el lugar en que se congregaba la gente
de la tribu para escuchar al fuego)
ahora está ocupado por la Gran Caja Idiota.
Porque la lavandera entona una aleluya
en loor del poderoso detergente.
Porque el amor está garantizado
por un desodorante
y una marca especial de cigarrillos
y hay que brindar por él con alguna bebida
que nos hace felices y distintos
Y hay que comprar, comprar, comprar,
comprar. Porque comprar es sinónimo
de orgasmo, porque comprar
es igual a beatitud,
porque el que compra
se hace semejante a dioses.
Y el secreto teológico, el murmullo
murmurando al oído del poeta,
la discusión del aula del filósofo
es ahora potestad del publicista.
ECONOMÍA DOMÉSTICA
He aquí la regla de oro, el secreto del orden:
Tener un sitio para cada cosa y tener
cada cosa en su sitio. Así arreglé mi casa.
Impecable anaquel el de los libros:
Un apartado para las novelas,
otra para el ensayo
y la poesía en todo lo demás.
Si abres una alacena huele a espliego
y no confundirás los manteles de lino
con los que se usan cotidianamente.
Y hay también la vajilla de la gran ocasión
y la otra que se usa, se rompe, se repone
y nunca está completa.
La ropa en su cajón correspondiente.
Y los muebles guardando las distancias
y la composición que los hace armoniosos.
Naturalmente que la superficie
(de lo que sea) está pulida y limpia.
Y es también natural
Que el polvo no se esconda en los rincones.
Pero hay algunas cosas
que provisionalmente coloque aquí y allá
o que eché en el lugar de los trebejos.
Algunas cosas. Por ejemplo, un llanto
que no se lloró nunca;
una nostalgia de que me distraje,
un dolor, un dolor del que se borró el nombre,
un juramento no cumplido, un ansia.
Que se desvaneció como el perfume
de un frasco mal cerrado
y retazos de tiempo perdido en cualquier parte.
Eso me desazona. Siempre digo: mañana...
y luego olvido. Y muestro a las visitas, orgullosa,
una sala en la que resplandece
la regla de oro que me dió mi madre.
MEDITACIÓN EN EL UMBRAL
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel como venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.
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... si es necesaria una definición para el papel
de identidad, apunte que soy una mujer
de buenas intenciones y que ha pavimentado
un camino directo y fácil al infierno.
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