Monday, September 03, 2018

¡Agua va!

Dice la radio que el 70% de los españoles reconocen que alguna vez han robado toallas y alguna que otra cosilla más en los hoteles. Se extienden en los comentarios y hablan sobre las racanerías perpetradas por los turistas cuando el hotel ofrece desayuno tipo buffet. Personalmente he visto rellenar botellitas vacías de agua mineral con zumo de naranja, natural o de tetra brick. 

Escucho la radio mientras doy el paseíto mañanero pro bajar esos kilitos que tanto cuesta quitar una vez conseguidos. Miro a mi alrededor; la acera circunda un estupendo parque y está sembrada de botes, papeles, colillas y envases vacíos de todo tipo. Cuando paso a la altura de las isletas donde supuestamente reciclamos vidrio, plástico, cartón y basura orgánica, dan ganas de llorar. Sucias, estropeadas y todas ellas con basura fuera de los contenedores. Sigo con la caminata y en el parque infantil el panorama no cambia. A los pies de los bancos una alfombra de cáscaras de pipas, el tobogán y demás cachivaches necesitan una limpieza urgente y el suelo rivaliza en porquería, con la acera descrita anteriormente. Cuando cruzo el parque para volver a casa, termino de amargarme la mañana. Las páginas del reciente catálogo de IKEA están tiradas a lo largo y ancho del caminito, incluso hay algunas dentro de la fuente dedicada a Neptuno como si de un maxi confetti sueco se tratara.

Al entrar en el portal varios carteles ruegan, avisan, amonestan: no escupir en los ascensores, no arrojar a los patios colillas, papeles, preservativos, etc no sacudir alfombras, cepillos, etc por las ventanas... todo ello, eso si, muy bien redactado, con muchos rodeos para no ofender al vecindario. Los carteles llevan más de dos meses pegados a las paredes del portal y no es la primera vez, pero sé por experiencia que estas consideraciones resbalan sobre quienes encuentran naturales estas prácticas. 

Por otra parte la Ordenanza Municipal permite en su Artículo 56, sacudir tapices, alfombras, esteras, sábanas y demás prendas de uso doméstico, ajustándose al horario correspondiente según fechas. Con lo cual, si tenemos en el piso de arriba alguien que practica el deporte de la sacudida compulsiva, nuestro alféizar, nuestras plantas en la terraza, y todo lo que está cerca de las ventanas, abiertas en verano, nos lo "comemos" sin derecho a réplica.

Civismo y no digamos urbanidad son palabras en desuso. El Manual de Buenas Costumbres y Modales está desfasado y es ya una pieza de Museo, pero a mi me sigue gustando un párrafo en particular: Las reglas de urbanidad nos enseñan a dirigir nuestra conducta de manera que a nadie causemos mortificación o disgusto... aunque esté escrito en 1852, sigue siendo de un sentido común superlativo. Pero hoy tengo el optimismo puesto y creo que hemos mejorado mucho desde los tiempos del ¡¡¡¡¡AGUA VA!!!!!

No comments: