Sunday, May 13, 2018

Conversación con una piedra.

- Vete - dice la piedra.
Estoy herméticamente cerrada.
Incluso hecha añicos,
sería añicos cerrados.
Incluso hecha polvo,
sería polvo cerrado.
- No tengo puerta - dice la piedra.


Un relato empezado.


Para el nacimiento de un niño
el mundo nunca está preparado.
Ójala el parto sea fácil
y el niño crezca sano.
Que sea a veces feliz
y salve a saltos los abismos.
Que su corazón tenga aguante
y su mente vigile y alcance a ver lejos.
Pero no tan lejos, como para ver el futuro.
Ahorradle ese don, poderes celestiales.


La mujer de Lot.


Dicen que miré hacia atrás por curiosidad.
Pero, además de la curiosidad,
pude tener otros motivos.
Miré hacia atrás apenada por mi escudilla
de plata. Por descuido, al atarme una sandalia.
Para dejar de ver la nuca justiciera
de mi esposo, Lot.


No lectura.


A las obras de Proust
no les añaden en la librería
un mando a distancia
no podemos cambiar
a un partido de futbol
o a un concurso donde ganar
un Volvo.
Vivimos más, 
pero menos precisos
y con frases cortas.
Viajamos más rápido, más a menudo,
más lejos,
aunque en lugar de recuerdos
volvemos con fotos.
Aquí yo con un tío.
Aquel creo que es mi ex.
Aquí todos en pelotas,
así que seguramente es una playa.


Vermeer.


Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo.


Bajo una pequeña estrella.


Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia,
que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Habla, no me tomes a mal que tome
prestadas palabras patéticas y que
me esfuerce después para que parezcan ligeras.


Nada dos veces.


Nada sucede dos veces
y es lo que determina
que nazcamos sin destreza
y muramos sin rutina.
No por ser el más obtuso
en la escuela de lo humano
puedes repetir el curso
de invierno o de verano.
Ningún día se repite,
ni dos noches son iguales
ni dos besos parecidos,
ni dos citas similares.


Unas palabras sobre pornografía.



No hay peor lujuria que pensar.
es pura lascivia que se propaga
cual hierbajo anemófilo
por los parterres reservados a las margaritas.
Nada hay sagrado para quienes piensan.
Con descaro llaman a las cosas
por su nombre, elaboran análisis
disipados y síntesis concupiscentes,
se entregan a la salvaje y libertina
persecución de la verdad desnuda, 
al toqueteo libidinoso de temas
delicados, al roce de opiniones.
Y se quedan tan anchos.


Amor feliz.


Mirad a los felices:
¡Si al menos se escondieran un poco,
si fingieran agobio para reconfortar
a los amigos!
Escuchad como ríen: es una afrenta.
En qué lengua hablan, al parecer
comprensible.
Y esos ceremoniales, esos miramientos,
esas primorosas y mútuas atenciones,
¡diríase un complot a espaldas de la humanidad!
Aviados estaríamos si su ejemplo se imitara.


Prospecto.


Soy un ansiolítico.
Actúo en casa,
hago efecto en la oficina,
me presento a los exámenes,
comparezco ante los tribunales,
reparo tacitas rotas.
No tienes más que ingerirme,
ponme debajo de la lengua,
no tienes más que tragarme,
con un sorbo de agua basta.
Se enfrentarme a la desgracia,
soportar malas noticias, 
paliar la injusticia,
llenar de luz el vacío de Dios,
elegir un sombrero de luto que favorezca.
¿A qué esperas?,
confía en la piedad química.
Todavía eres un hombre
una mujer joven,
debes seguir en la brecha.
¿Quién dice
que vivir requiere valor?
Dame tu abismo,
lo acolcharé de sueño,
me estarás para siempre agradecido
ida por las patas sobre las que caer de patas.
Véndeme tu alma.
No te saldrá otro comprador.
No existe ningún otro diablo.


¿


Todo: palabra impertinente
y henchida de orgullo.
Habría que escribirla entre comillas.
Aparenta que nada se le escapa,
que reune, abraza, recoge y tiene.
Y en lugar de eso, no es más
que in jirón de caos.


Hay quienes.


Hay quienes llevan a cabo la vida más habilmente.
Tienen orden en su interior
y a su alrededor. Para todo la manera
y la respuesta adecuada.
Adivinan inmediatamente
quién a quién, quién con quién,
con qué objetivo, por dónde.
Ponen el sello en las verdades absolutas,
arrojan a la trituradora los hechos
innecesarios, y a las personas desconocidas
a las carpetas destinadas a ellas de antemano.
Piensan justo lo debido
ni un segundo más,
porque tras ese segundo acecha la duda.
Y cuando los dan de baja
de la existencia,
dejan su puesto por la puerta señalada.
A veces los envidio
- afortunadamente se me pasa.


Retrato de mujer.


Debe ser elección.
Cambiar para que no cambie nada.
Es fácil, imposible, difícil, vale un intento.
Sus ojos son, si cabe, una vez azules,
otra vez grises, negros, alegres,
sin causa llenos de lágrimas.
Duerme con él como una cualquiera,
única en el mundo.
Le parirá cuatro hijos, ningún hijo, uno.
Ingenua, más la que mejor aconseja.
Débil, más podrá con el peso.
No tiene cabeza, pues la tendrá.
Lee a Jaspers, y revistas de mujeres.
No sabe el por qué de ese tornillo y construirá
un puente. Joven, como siempre joven, todavía joven.
Sostiene en sus manos un gorrión alirroto,
su propio dinero para un viaje largo y ajeno,
un mazo, una compresa y una copa de vodka.
¿A dónde corre? ¿no está cansada?
Que no, un poco, mucho, no pasa nada.
O le quiere o se empeña.
Por lo bueno, por lo malo y por amor de Dios.


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