Descubrir los motivos de la aurora
es otra forma de pensarte,
asomado a la baranda del anochecer.
En cuanto a mi, no sé,
¿qué más puedo decirte?
Sólo que por tu causa
casi tuve el proyecto de durar.
Compruebo que es abril, que el
invierno termina
y que incluso las flores son felices.
Soy como ellas, no pregunto nada;
y me limito a estar sobre tu cuerpo
como quien mira sin temor, de frente,
un eclipse de sol.
Amanecer en El Escorial
Vuelve a tu nada,
dijo el sol a la noche
quebrando el alba.
Envoi.
Surges de un cielo antiguo,
del frescor crispado
con que la nieve repentina azota la ciudad.
Te cubre un halo, como en una foto
en la que se ha perdido el claroscuro y los contornos
y tan sólo el frío te reconforta y te protege.
Sobre la cartulina mis dedos acarician
lo que intuyen de ti y se demoran,
impacientes, como quien espera
que se abra una puerta y le inviten a entrar.
Territorios de un cuerpo(III).
Cada nuevo clima
es, al cabo, costumbre, y yo, extranjero.
El día ha caducado
y va a empezar la oscuridad.
Déjame que me oculte junto a ti,
en el frondoso bosque de unos ojos
donde no cesa de llover.
Acurrucado entre sus matorrales,
aguardaré a que tu pasión me señale el camino.
Se que el aire es más dulce donde crece la luz.
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