La dilatada anchura del silencio
de silencio se llena.
No te mires el alma
a la sombra, a los labios.
Mírate bien la palma
de la mano vacía.
La voz a ti debida.
Hay que cansar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cual de ellos será el útlimo;
¡qué vivir sin final!
Lo que eres
me distrae de lo que dices.
Lanzas palabras veloces,
empavesadas de risas, invitándome
a ir a donde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando
los labios donde nacieron.
Razón de amor.(532-538)
Un no da miedo, hay que dejarlo siempre
al borde de los labios y dudarlo.
O decirlo tan suavemente
que le llegue
al que no lo esperaba
con un sonar de "si",
aunque no dijo sí quien lo decía.
La voz a ti debida.(2050)
Yo sí que sé donde estoy,
mi ciudad, la calle, el nombre
por el que todos me llaman.
Pero no sé donde estuve
contigo.
Allí me llevaste tú
Razón de amor.(8)
Mundo de lo prometido,
agua.
Todo es posible en el agua.
Todo lo niega la tierra,
pero todo se me da
en el agua, por el agua.
No comments:
Post a Comment