Saturday, May 12, 2018

Por el mundo adelante

Abrid ya las ventanas.
Adentro las ventiscas
y el aire se renueve.
Quiero huir de los ámbitos
calientes y tapiados,
salir sin compañía
por el mundo adelante.


Desembocadura.


Y siempre queda más agua en mi pozo,
y si me asomo al borde es más hondo
y me asusta en su negrura.
Siempre queda más agua
y no quiero beber
los cubos que he sacado.
Solo quiero seguir en mi tarea
de verlos cómo suben
derramando agua viva
una vez más.


Flores amarillas.


Mi prado estaba lleno
de flores amarillas
y yo las arranqué.
Ya nada tengo.
Por el tallo cortado
sube una áspera savia
hasta mi corazón.
Se hace inmensa la tarde
y todo sabe a lo que pudo ser.


Pídeme que esté alegre.


Pídeme que esté alegre
y correré a ponerme atavíos de fiesta,
abriré las cien puertas de mi casa
y saldré entre piruetas
y saltos de través
aturdida de sol,
y a las verde palomas
daré migas de pan.


Madrid la nuit.


Por el Madrid de Dato y La Caramba,
del Motín de Esquilache
y de Fernando Séptimo,
por el Madrid de los Goya
de los fusilamientos,
de Larra, Espoz y Mina
y de Aldecoa,
Madrid hortera y siniestro,
vas dando tumbos,
recordando historias,
por calles que eran gente
de apellido compuesto,
aguantando la noche
con quien caiga,
con amigos topados a voleo,
a los que dices "pero no te vayas"
"quédate otro ratito por lo menos"...
Echa hilo a la cometa
de la noche
que aún queda
algo de viento.


Certeza.


Habéis empujado hacia mí estas piedras
Me habéis amurallado
para que me acostumbre.
Pero aunque ahora pueda
ni intentar dar un paso,
ni siquiera proyecte fuga alguna,
ya sé que es por allí.
por donde quiero ir,
sé por donde se va.
Mirad, os lo señalo:
por aquella ranura de poniente.


Canción rota.


Siempre que iba a cantar
algo se interponía
y a mi no me importaba,
¡había tanto tiempo!
Mi canción se quedaba en el alero,
confiada,
meciéndose en la espera
cuajada de horizontes.
Si alguna vez con mudo gesto
antiguo
acaricio las cuerdas,
el aire se retira
y el corazón me late nuevamente
con aquellos latidos turbulentos,
heraldo de mi canto.
¡Ay, mi canción truncada!
Yo nunca tenía prisa
y la dejaba siempre,
amor,
para después.


Mi ración de alegría.


Defiendo la alegría
la precaria, amenazada,
difícil alegría,
al raso, limpia, en cueros,
mi ración de alegría.
No tengo otra bandera
y ostenta unos colores 
ya un poco desteñidos;
mirad que la levanto a duras penas,
contra viento y marea,
sin sombra alguna de provocación.


No comments: