Thursday, May 10, 2018

Para un esteta

No has venido a la tierra a poner diques y orden
en el maravilloso desorden de las cosas.
Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas
sin alzar vallas a su gloria.
Porque el cantar que hoy cantas será apagado un día
por la música de otras olas.


El buen momento.


Aquel momento que flota
nos toca con su misterio.
Tendremos siempre  el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso enciende su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vinieron.
Y las hay que llenan todo
nuestro universo.
Y no es posible librarse
de su recuerdo.


Vida.


No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
depués de tanto todo para nada.


Coplilla después del quinto bourbon


Pensaba que sólo habría
sombra, silencio, vacío.
Y murió. Estaba en lo cierto.
El mismo Dios se lo dijo.


¿


...La poesía es como el viento,
o como el fuego o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
los objetos que duermen en la playa...


Razón.


Ganamos alegría bajo un cielo sombrío
mientras el desaliento nos prendía en sus redes.
Hemos tenido sueño, hemos tenido frío,
hemos estado solos entre cuatro paredes.
Vivimos... Llena el alma la hermosura más plena.
En países de nieblas también nacen las flores.
Después de la amargura y después de la pena
es cuando da la vida sus más bellos colores.


Beethoven ante el televisor.


El alemán de Bonn identificaba
todos los sones de la naturaleza:
el del mar, el del río, el del viento y la lluvia
el canto del ruiseñor, el de la oropéndola, el del cuco.
Un día, cantó un ave, y él no oía su canto:
fue la primera señal de alarma. 
Luego avanzó implacable la sordera 
hasta desembocar en la noche de los sonidos. 
Compuso, desde entonces, imaginándolos.
Nunca pudo escuchar su misa en Re, sus últimos cuartetos.
su última sinfonía...


Evocación.


Hoy sé que los quebrados son olivos
cercados en el área de la escuela.
Hoy sé que llevan remo y blanca vela
los amados balandros adjetivos.
Hoy sé que aquellos tiempos están vivos,
que cada asignatura es centinela
que vigila un recuerdo y lo revela
con gesto y con prestancia redivivos.
me encontré solitario, inerte, ciego,
sin risueño pasado, sin el juego
alegre entre los vientos del verano,
y yo busqué en los álamos mi vida
y al no encontrarla la creí perdida,
y estaba aquí, al alcance de la mano.






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