Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
¿Te gustan solos o con rimmel?
-Grandes
respondí sin dudar.
Y también sin dudar me los dejó
en un plato y se fue a tientas.
Elegido por aclamación
Si, fue un malentendido
Gritaron: ¡a las urnas!
Y el entendió: ¡a las armas!-
dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo,
dice: La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Solo callaron
impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido.
A partir de esa hora soy
-silencio- el Jefe,
si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres
le dió el mando total del cementerio.
Porvenir
Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tu llegues
como un animal manso
a comer de su mano.
Vals del atardecer
Los pianos golpean con sus colas
enjambre de violines y violas.
Es el vals de las solas
y solteras,
el vals de las muchachas casaderas,
que arrebata por rachas
su corazón raído de muchachas.
(9-12-2014)
Todavía inquietas,
vuelan las flautas hacia el cordelaje
de las arpas ancladas a la orilla
donde los violoncelos se han dormido.
Los oboes apagan el paisaje.
Las muchachas se apean de sus sillas,
se arreglan el vestido
con manos presurosas y sencillas,
y van a los lavabos, como después de un viaje.
(6-3-2017)
101+19=120
poemas
Cómo se puede ser hombre sin tener hambre.
Cómo se puede ser sencillo sin ser simple.
Imposible ser perro sin morder.
Imposible morder sin ser un perro.
Eso es lo que llaman el orden de la vida
aunque yo pienso que la vida no es compatible con el orden...
Cumpleaños
Yo comprendo: he vivido
un año más y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Estoy bartok de todo...
Estoy bartok de todo,
bela
bartok de este violín que me persigue,
de sus fintas preciosas,
de las sinuosas violas,
de la insidia que el oboe propaga,
de la admonitoria gravedad del fagot,
de la furia del viento
del hondo crepitar de la madera.
Elegía pura
Aquí no pasa nada
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida
en un corazón hueco,
abandonado,
que alguien toma un momento
escucha
y tira.
Final conocido
Después de haber comido entrambos doce nécoras,
alguien dijo a Pilatos:
_¿Y que hacemos ahora?
Él vaciló un instante y respondía
(educado, distante, indiferente)
_Chico, tu haz lo que quieras.
Yo me lavo las manos.
Introducción a las fábulas de animales
La humanidad les debe
parte de su virtud y su sapiencia
a asnos, leones, ratas, cuervos,
zorros, osos, cigarras y otros bichos
que sirvieron de ejemplo y moraleja,
de estímulo también y de escarmiento
en las ajenas testas animales
al imaginativo y sútil griego,
al severo romano, al refinado
europeo,
al hombre occidental, sin ir más lejos.
Me basta así
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan,
es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreir,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
_ de esto si estoy seguro: pongo tanta atención cuando te beso _;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte...
Poética núm. 4
Poesía eres tú,
dijo un poeta
_ y esa vez era cierto _
mirando el Diccionario de la Lengua.
101+19=120
poemas
Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
_ ¿Por qué lloras, si todo
en ese libro es de mentira?
Y él respondió:
_ Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad.
Otras veces
Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca
algunas tardes.
Alba en Cazorla
En los últimos días del verano,
el tiempo detenido en la gran pausa
que colmaría septiembre con sus frutos,
demorándose en oro octubre,
y el viento de noviembre que llevaba
la luz atesorada por las hojas
muertas hacia más luz,
arriba,
hacia la transparencia pálida de un cielo
de hielo o de cristal
cuando diciembre
y la luna de enero
hacían palidecer a las estrellas:
altas constelaciones ordenando
la vida de los hombres
el misterio tan claro,
la esperanza aún más cierta...
Cuando el hombre se extinga
Cuando el hombre se extinga,
cuando la estirpe humana al fin se acabe,
todo lo que ha creado
comenzará a agitarse,
a ser de nuevo,
a comportarse libremente
_ como
los niños que se quedan
solos en casa
cuando sus padres salen por la noche _.
Héctor conseguirá humillar a Aquiles,
Luzbel volverá a ser lo que era antes,
fornicará Susana con los viejos,
avanzará un gran monte hacia Mahoma.
Cuando el hombre se acabe
_ cualquier día _,
un crepitar de polvo
y de papeles proclamará al silencio
la frágil realidad
de sus mentiras.
Un largo adiós
Qué perezoso día
que no quiere marcharse
hoy a su hora.
El sol,
ya tras la línea lúcida
del horizonte
tira de él,
lo reclama.
Pero
los pájaros lo enredan
con su canto
en las ramas más altas,
y una brisa contraria
sostiene en vilo el polvo
dorado de su luz
sobre nosotros.
Sale la luna y sigue siendo el día.
La luz que era de oro ahora es de plata.
J.R.J.
Debajo del poema
_ laborioso mecánico _,
apretaba las tuercas a un epíteto.
Luego engrasó un adverbio,
dejó la rima a punto,
afinó el ritmo
y pintó de amarillo el artefacto.
Al fin lo puso en marcha y funcionaba.
_ No lo toques ya más,
se dijo.
Pero
no pudo remediarlo:
volvió a empezar,
rompió los octosílabos,
los junto todos,
cambió por sinestesias las metáforas,
aceleró...
mas nada sucedía.
Soltó un tropo,
dejó todas las piezas
en una lata malva,
y se marchó cansado de su nombre.
Alocución a las veintitrés
Ciudadanos perfectos a estas horas,
honorables cabezas de familia
que lleváis a los labios vuestra servilleta
antes de pronunciar las palabras rituales
en acción de gracias por la abundante cena:
vuestra responsabilidad de sólidos pilares
de la civilización y de Occidente,
de consumo de bicarbonato sódico
y del paternalismo hacia la servidumbre,
exige de nuestra parte
cierta ignorancia de hechos también ciertos,
un esfuerzo final en bien de todos,
la tozuda incomprensión de algunas realidades,
la fe más meritoria, en resumen,
que consiste
en no creer en lo evidente.
Yo podría jurar que la tierra está fija
_ ya lo juré otras veces _
y que el sol gira en torno a ella;
yo podría negar que la sangre circula
_ lo seguiré negando, si hace falta _
por las venas del hombre; yo podría
quemar vivo a quien diga lo contrario
_ lo estoy quemando ahora _.
No es que sean importantes los asuntos
objeto de polémica:
lo importante es la rígida
firmeza del error.
Pues las mentiras viejas se convierten
en materia de fe,
y de esa forma
quien ose discutirnos
debe afrontar la cusación de impío.
Con esto,
y una buena cosecha de limones,
y la ayuda impagable de nuestros coaligados,
podemos esperar algunos lustros
de paz como esta de hoy,
en una noche
semejante a esta de hoy,
tras una cena
lo mismo que esta de hoy.
Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.
Prohombres
El camino es sinuoso.
Muchos jamás alcanzarán la meta.
Hay que estudiar despacio el pedigree
y _ con cuidado _ examinar los dientes
de los hombres que aspiran a prohombre
para saber si llegarán al fin
al umbral de su tierra prometida,
a pisar las alfombras de esa Arcadia promiscua
de insignias, tratamientos,
recompensas y archivos
por los que los ujieres ramonean
marchitas hojas de papel timbrado.
Poética
Escribir un poema: marcar la piel del agua.
Suavemente, los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
_ adormecido el viento,
la luz alta _
o ve su propio rostro
o _ transparencia pura, hondo
fracaso _ no ve nada.
Breves acotaciones para una biografía
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo,
pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asido por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.
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