Pero, al ver la sultana el triste llanto
del Rey, que entre suspiros repetía:
¡Allak-Akbar!.. tan íntimo quebranto,
lejos de conmover su faz sombría,
inflamóla de un fuego que dió espanto,
y, mujer insensible, madre impía,
cuanto patricia indómita y severa,
dijo al débil Boabdil de esta manera:
¡Llora como mujer, desventurado,
la pérdida del reino que has debido
cual hombre defender!... ¡Llora menguado!
Y, con desdén más fiero que el olvido
(¡tal vez con hondo amor desesperado!),
apartóse del príncipe afligido,
y, mirando colérico a Granada,
huyó vencida, pero no domada.
El día de Año Viejo
¡Treinta y uno de Diciembre!...
¡Suma equivalente a cero
para aquel que cada Enero
locas esperanzas siembre!
Mas para quien no remembre
como no remembro yo,
ni el Enero que pasó,
ni haber sembrado en tal fecha,
esa falta de cosecha
no es una pérdida, no.
El tiempo es un mal amigo...
pero no riñas con él:
que manda el Dios de Israel
perdonar al enemigo.
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