Que te quiero más que a nadie,
que tu sombra no me deja,
que no duermo por las noches,
que si paso por tu vera
y me roza tu vestido
hasta los huesos me tiemblan.
Fuimos... entre espigas y olivares:
el uno esperó al otro en la lactancia,
y en el primer pinito de la infancia
ya escribíamos comedias y cantares.
Y hoy, como ayer, sencillos escritores
que siguen, a la luz de sus conquistas,
sembrando sueños por que nazcan flores.
Autorretrato. (Serafín)
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