Al regresar a casa después de un viaje con el IMSERSO, abro el buzón para coger el correo acumulado desde hace 8 días. Un par de cartas del Banco, la temida factura de la luz, publicidad, mucha publicidad y el informe periódico que recibimos los socios de MÉDICOS SIN FRONTERAS.
Al desdoblar el papel destaca lo más reciente. Hay más de 50.000 refugiados atrapados en Grecia, dos meses después de la firma del tratado entre la Unión Europea y Turquía. Después, un aluvión de cifras sobre la atención a pacientes con SIDA, tuberculosis, desnutrición infantil, meningitis, cólera, malaria, etc.
Sigue el detalle de lo que se puede hacer desde el Primer Mundo con sólo unos cuantos euros. Con 15€ al mes durante un año, se puede tratar a 4 niños con desnutrición severa. Con 30€ al mes durante un año, se puede vacunar a 1700 niños del sarampión. Con 60€ al mes durante un año, se consiguen 120 vacunas contra la meningitis, más y más etcéteras.
La página siguiente habla sobre el hambre en el mundo que afecta a 795 millones de personas (datos de la ONU 2015). Otro informe de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) dice que un tercio de lo que producimos en el mundo cada año acaba perdiéndose en la basura.
Sin terminar de leer me vienen imágenes de los días pasados en Almería. No son las del esplendor del mar desde el Cabo de Gata, ni el espectáculo de sol y nubes desde sus playas, isletas y calas, ni su desierto, ni ese otro mar de plástico interminable de sus invernaderos...
Parece que estoy viendo el comedor del hotel que ofrecía en desayunos, comidas y cenas un buffet libre lleno a rebosar de todo cuanto se pueda desear para comer. Estoy viendo esos platos llenos hasta desafiar las leyes de la gravedad. Estoy viendo el tumulto alrededor del mostrador de los postres, que abastecía de "postres" en plural, o sea, en un mismo plato: una buena porción de flan, arroz con leche y mousse de limón. En un mismo plato 5 y hasta 6 piezas de fruta. Estoy viendo bastantes excesos y en consecuencia estoy viendo, recoger las mesas donde quedaban cantidades intolerables de comida con destino a la basura.
Deshago la maleta mientras escucho la radio que amenaza con una ola de frío polar, con nuevos casos de corrupción y con noticias sobre salud y fármacos.
Entre la población de 65 a 74 años, el 47,62% tiene sobrepeso y el 25,72 obesidad. Pero que no cunda el pánico, con cinco o seis pastillitas diarias podremos llegar a los 95 o más. La poderosa industria farmacéutica vela por nosotros pecadores.
La imagen de esos ávidos comensales candidatos al colesterol, la diabetes o la hipertensión choca en mi mente con la visión de un conocido logotipo rojo y blanco que encabeza la carta que había dejado a medio leer. O dicho de otra forma: mientras una parte de la humanidad se muere de sobrepeso, otra, mucho más numerosa se muere de hambre.
¿No es de locos?
No comments:
Post a Comment