Sunday, August 30, 2015

WhatsApp o mejor dicho Güasap

Qué decir de las nuevas tecnologías, si incluso los nostálgicos y reticentes, los que hace dos días andábamos consultando el diccionario para resolver dudas, hoy tecleamos RAE en Google y en cuestión de segundos sabemos el significado de una palabra. Si lleva acento y si se escribe con b o con v.

Como no reconocer un invento (Skype) que permite ver a los hijos con frecuencia, aunque hayan tenido que emigrar a Australia. Que facilita el seguimiento día a día de los progresos de nuestros nietos. Con esos primeros planos de sus primeros dientes, con esos ineludibles cánticos en directo para que aprendan a mover la mano al compas de "los cinco lobitos"... vamos, que todo son ventajas.

Otra cosa es el güasap; y lo escribo así a propósito con diéresis incluída. Porque no sería extraño que con el tiempo se repita la historia. Es decir, que ocurra con el güasap igual que ocurrió con el güisqui. A Whiskey como a Whatsapp la uve doble le da un aire sofisticado, pero decidieron que se podía escribir con g y diéresis aunque el licor viniese de Escocia o tal vez porque empezó a destilarse en Segovia. Pero de este tema hablaremos otro día. 

De momento, la palabreja describe un sistema de comunicación que se ha hecho imprescindible. Y que al igual que otras tecnologías, debería mejorar la forma que tenemos de relacionarnos. Pero suele ocurrir que se leen y entienden los güasaps según nuestro estado de ánimo. No es lo mismo el día que nos levantamos como el Dr. Jekyll, que el que lo hacemos como Mr. Hyde. 

Es además un medio bastante engañoso que puede provocar ansiedad. En él como todos saben, intervienen dos o más usuarios convencidos en muchos casos de que, a más mensajes más amigos. Los güasaps son inmediatos y  de momento, gratuitos. El que los envía, a veces considera que su ocurrencia merece la máxima atención y espera impaciente la respuesta. Como cada cual tiene su percepción de lo que es urgente, se crean auténticos conflictos. Con pulsar o deslizar el dedo es posible saber si los mensajes se han recibido y hasta si se han leído. Demasiado control, para mi gusto.

Güasapear, ¡qué regocijo para los exhibicionistas!. Algunos usuarios, se han perdido una puesta de sol desde la colina de Montmartre o un baño en las transparentes aguas de Mykonos porque se dedicaron a enviar como posesos, fotos de Paris o de las islas griegas. Pero eso sí, hay una regla no escrita que muchos siguen a rajatabla. En las imágenes hay que tratar de parecer feliz. Con las fotos de determinados viajes, se matan dos pájaros de un tiro. El Louvre de fondo o la fachada de un encalado monasterio griego, son la prueba inequívoca de nuestro enorme interés por la cultura. Si no eres feliz y culto, no eres nada. El güasap ha multiplicado por mil nuestra tendencia a presumir, disimular y buscar el halago y la aprobación de los demás.

Hay otros defectillos y carencias de la humana condición que en este medio campan a sus anchas. Antes del güasap, cualquier amistad del modelo paliza se sobrellevaba sin problemas. Era fácil armarse de valor para salir a cenar o al cine de vez en cuando. Pero no es lo mismo y resulta bastante duro, empaparse casi a diario con desahogos de distinto jaez, ningún interés y nula trascendencia. En este escaparate de fotos y frases son corrientes las indiscreciones con un público que suele oscilar entre 10 y 20 personas o más. Que levante la mano quién no esté en uno o varios grupos de güasap. También abundan los malentendidos con o sin corrector y las malas interpretaciones; los emoticonos no siempre logran lo que un cara a cara. (Ilustro con vídeo). 

No, no se me ha olvidado hablar de los aspectos positivos, que sin duda tiene. Tal vez cuando aprendamos a utilizarlo con sensatez y racionalidad, será el momento de cantar sus alabanzas.  









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