Hoy es viernes y esta semana no he ganado para disgustos.
El lunes, acudo a un curso de Alimentación y Nutrición y al tratar el tema, manipulación y conservación de los alimentos, me entero de que no es necesario poner los garbanzos a remojo en agua caliente y mucho menos añadir un puñado de sal. Mi abuela no estaría de acuerdo.
Lo de ayer a la hora del telediario fue mucho más dramático y además me desmontó otra creencia importante. Cuando mi abuela afirmaba que Fulanito estaba muy bien colocado, podía referirse, a que trabajaba por ejemplo, en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad. Esta fue una entidad fundada nada menos que en 1702, sólida como la puerta de la capilla que aún se conserva. Tan familiar a todos los madrileños como el convento de las Descalzas Reales que está justo enfrente. Pasar ante la puerta de la sede central de lo que más tarde se llamó Cajamadrid y ahora Bankia (lagarto, lagarto) es en Madrid tan habitual como comer cocido, ese de los garbanzos puestos a remojo con sal y en agua caliente o tener una cartilla de ahorros con los dineros a buen recaudo detrás de esa magnífica puerta que esculpió Pedro Ribera. Dónde mejor que en aquel templo de prestigio, historia y confianza.
Las enseñanzas de nuestros mayores calaban hondo y algunas eran casi una cuestión de fé. No podía creer la barbaridad de la que se hacían eco todos los informativos y pensé en lo que diría mi abuela ante la noticia del despido de 6000 empleados de Bankia, antes Cajamadrid, antes la sacrosanta Caja de Ahorros y Monte de Piedad.
1 comment:
Me temo que si tu abuela levantara la cabeza, querida suegri, casi por lo que menos sufriría es por los garbanzos :)
un besote, no dejes de escribir!
susana
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