Aunque es domingo el despertador suena a las seis y media en punto. Serán aproximadamente 16.000 despertadores los que han sonado, según la organización de los 10 kms. y el Marathon de Madrid. Los dorsales se sujetan con imperdibles y se prueban las zapatillas. En los alrededores del Retiro ya no hay forma de aparcar. Viene como anillo al dedo la salida del turno de noche de enfermeras, médicos y demás personal sanitario del Hospital Gregorio Marañón, que dejan sitios libres en la calle Ibiza y aledaños. Una marea de color naranja baja ya hacia la salida por el Pº de Recoletos. Algunos utilizan para sus estiramientos las verjas de la sede palaciega del BBVA. A las nueve salen los corredores seguidos por los patinadores de la Cruz Roja y más patinadores de la organización. Inmediatamente se ponen a funcionar los servicios municipales de limpieza. Los bordillos están llenos de botellas de agua medio llenas y camisetas abandonadas. Los acompañantes con el apoyo logístico en la mochila, retroceden hacia el Retiro para aplaudir y hacer la foto de entrada en la Meta. En la puerta de Alcalá "tropiezan" con el kenyata que va en cabeza y ha hecho sus 10.000 metros, como si nada, en apenas 28 minutos. Poco más de dos horas después entra en la Meta otro kenyata. Sus zancadas son espectaculares después de correr los 42,195 kms. que conmemoran la carrera del soldado Filípides para anunciar que habían ganado una batalla.
No comments:
Post a Comment