Le Colomby de Gex
Para los que subimos como mucho la cuesta de Moyano y despacito buscando libros, mil seiscientos ochenta y nueve metros son toda una aventura.
Llegamos en coche hasta el coll de la Faucille con un día espléndido y al empezar a subir vemos níscalos, tomamos nota para el regreso. El recorrido es de dos horas y cuarto. En el Grand Montrond estamos más o menos enteros y cuando nos cruzamos con montañeros avezados nos saludan bonjour, bonjour y observo que lanzan miradas indescifrables a nuestro calzado. Tengo botas de montaña, no las he traído, llevo mis zapatones Frankestein y Fernando deportivas. 1ª regla de oro porsilastorceduras. Con paradas para disfrutar del paisaje y no nos engañemos para recobrar el aliento llegamos al Colomby veinte minutos después del tiempo previsto. En un prado, a cubierto del viento que sopla fuerte en la cima nos sentamos a comer. En nuestra botellita apenas cabe medio litrito. 2ª regla de oro nohayniunafuente. Estamos mataos, pero lo que se dice mataos y tenemos la genial idea de coger un atajo. 3ª regla de oro noabandoneslasendaforastero.
Monte a través, a punto de caídas y torceduras. Pelín nerviosos y sudando la gota gorda tenemos que claudicar y subir de nuevo para orientarnos. Una pareja nos ha seguido y claro, también se han perdido. Después de casi dos horas de esfuerzo añadido y doliéndonos todo encontramos la senda e incluso cogemos níscalos. Quemados en todos los sentidos, cara y cuello Fernando. Mis piernas están rojo cangrejo cocido. Más reglas de oro. Pardillos más que pardillos.
En casa duchas, aspirinas, cremas hidratantes y repaso de las reglas de oro del montañero novato. Una jornada muy didáctica.
Llegamos en coche hasta el coll de la Faucille con un día espléndido y al empezar a subir vemos níscalos, tomamos nota para el regreso. El recorrido es de dos horas y cuarto. En el Grand Montrond estamos más o menos enteros y cuando nos cruzamos con montañeros avezados nos saludan bonjour, bonjour y observo que lanzan miradas indescifrables a nuestro calzado. Tengo botas de montaña, no las he traído, llevo mis zapatones Frankestein y Fernando deportivas. 1ª regla de oro porsilastorceduras. Con paradas para disfrutar del paisaje y no nos engañemos para recobrar el aliento llegamos al Colomby veinte minutos después del tiempo previsto. En un prado, a cubierto del viento que sopla fuerte en la cima nos sentamos a comer. En nuestra botellita apenas cabe medio litrito. 2ª regla de oro nohayniunafuente. Estamos mataos, pero lo que se dice mataos y tenemos la genial idea de coger un atajo. 3ª regla de oro noabandoneslasendaforastero.
Monte a través, a punto de caídas y torceduras. Pelín nerviosos y sudando la gota gorda tenemos que claudicar y subir de nuevo para orientarnos. Una pareja nos ha seguido y claro, también se han perdido. Después de casi dos horas de esfuerzo añadido y doliéndonos todo encontramos la senda e incluso cogemos níscalos. Quemados en todos los sentidos, cara y cuello Fernando. Mis piernas están rojo cangrejo cocido. Más reglas de oro. Pardillos más que pardillos.
En casa duchas, aspirinas, cremas hidratantes y repaso de las reglas de oro del montañero novato. Una jornada muy didáctica.

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