Saturday, July 05, 2008

Las palabras de otros

Hace dos años los Reyes me trajeron una Moleskine. Se cuenta de esta libreta con pinta de misal que Picasso, Van Gogh o Hemingway volcaban en ella esbozos y apuntes que en más de una ocasión se transformaron en imágenes famosas o en libros míticos. Puede dársele un uso bastante más modesto, ausente de toda creatividad y anotar las palabras, o mejor, las ideas de otros. Las que encontramos en una canción, en un libro o en el artículo de un periódico.

En el fondo, lo que contiene mi Moleskine son porciones de envidia ¿sana? bien sujetas con una cinta de goma negra. Cada vez que la abro me guía el entusiasmo, la indignación, la alegría, la rabia, el buen o mal humor, pero siempre, retiro el cierre elástico con pensamientos de tipo: justo, eso es lo que yo hubiese dicho, o bien, ¡ay! si supiera decirlo así. Me ayuda a ser mejor, releer ideas y pensamientos con los que me identifico.

Estos días la cinta de goma negra está fuera de su sitio. He encontrado un auténtico filón en una lectura recomendable desde todos los puntos de vista: La elegancia del erizo de Muriel Barbery. Allá van dos ejemplos (espero recibir mi comisión de Seix Barral) o como describiría yo si supiera una situación bastante cotidiana y cercana en exceso.
PRIMER EJEMPLO: En lugar de sonarse sorbe los mocos y devuelve el hilillo al lugar de donde partió, la rapidez de la acción me obliga a asistir a las contracciones febriles de su garganta con vistas a facilitar el paso del hilillo antes mencionado. Es repulsivo pero sobre todo desconcertante.

Como describiría un estado de ánimo, un gran momento.
SEGUNDO EJEMPLO: La camelia sobre el musgo del templo, el violeta de los montes de Kyoto, una taza de porcelana azul, esta eclosión de la belleza en el corazón mismo de las pasiones efímeras, ¿no es acaso a lo que todos aspiramos? ¿Y lo que nosotros, civilizaciones occidentales, no sabemos alcanzar?.
La contemplación de la eternidad en el movimiento mismo de la vida.



1 comment:

Anonymous said...

Pues habrá que leerlo, ya sabes, me lo tienes que prestar...

Un ovni.