Thursday, August 23, 2007

Urgencias

La celadora conduce con mano de hierro la silla de ruedas en la que me han sentado. Durante el trayecto hasta Radiología suelta tres latigazos: quite las manos, meta los brazos, cómo se llama. En una de las paredes cuelga el cartel de un Sindicato de Enfermería que recomienda unas dosis de RESPETO, PACIENCIA, SENSIBILIDAD, COMPRENSIÓN y no sé cuantas cosas más, asegurando que nada de lo anterior tiene contraindicaciones.
De regreso a la sala de espera de Traumatología me "suelta" donde más estorbo. Uno de los acompañantes me quita de en medio para que pueda pasar la camilla que maneja un conductor de ambulancias. Mientras hacían radiografías de mi tobillo (caída y esguince) la sala se ha ido llenando.
Un motorista con la pierna derecha en carne viva. Un adolescente con la nariz rota. Una mujer llorosa con cicatrices enormes en los pies. Una niña con el pié vendado que reclama el omnipresente televisor para entretener la espera. Un hombre con el pulgar roto en una pelea cuenta su versión de los hechos. Una anciana sin signos visibles de por qué está allí se queja de las horas de espera y repite una y otra vez que quiere irse a casa. Un hombre con el brazo escayolado, maleta y bolsa de viaje. La señora con un brazo en cabestrillo se pone a cantar y su hijo la regaña.
La doctora es muy joven y muy amable. Me envía a casa con una venda bien apretada y anti inflamatorios.

1 comment:

alerta-ovni said...

Había puesto un comentario y no sale, jo! Pues decía que reivindico un otoño sin caídas, tropiezos, ciáticas y achaquestípicosdelavejez. El Niederhorn tiene que ser sólo el primero de una larga lista de logros senderistas!