De mayor quería ser Ingeniero de Caminos Canales y Puertos o vedette en el Folies Bergére.

Quería ser algo importante, algo para lo que hubiese que estudiar mucho. Quería ir a la Universidad, vamos, o en su defecto dados los genes farandurelos, quería ser del teatro.

Quería ser algo importante, algo para lo que hubiese que estudiar mucho. Quería ir a la Universidad, vamos, o en su defecto dados los genes farandurelos, quería ser del teatro.
Contacté con unos cómicos que el primer día, sin anestesia ni nada, me dejaron pisar el escenario. Me vestí de doncella de casa bien con cofia y delantal y ¡hala!. Eran seis o siete frases del estilo: han traído esta carta para el señorito o bien, el inspector de Hacienda espera al señor en el despacho del señor... salgo la primera vez, la segunda, contenta, inconsciente, confiada y a la tercera quise abrir las puertas del salón de mis señoritos al revés. Lo intento de nuevo y se mueve el decorado. Desisto y aparezco en escena por donde puedo. A partir de ahí me tiemblan las piernas, se me seca la boca y olvido parte de lo poco que tenía que decir.
Sigo con ellos, dicen que soy su regidora, aprendo entre los telones y se empeñan (en el fondo me gusta) en que al final de la función salga a saludar con la directora del grupo. Los focos me deslumbran en todos los sentidos. Apenas veo al público pero oigo sus aplausos.


1 comment:
Nunca es tarde para ser ingeniero o actor. Aunque yo prefiero que seas actriz y nos des entradas gratis para el teatro, y poder ir de "hija de la artista" jeje
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