Saturday, November 18, 2006

Londres II

Ráfagas de Chinatown en el Soho. Teatros para recorrer buena parte de la historia del musical desde Siete novias para siete hermanos a Chicago pasando por Mary Poppins, todo desde un autobús rojo de dos pisos con parada final en Picadilly, estatua de Eros y anuncios de neón.
En Trafalgar Square, lleno hasta la columna, con su Nelson, sus palomas de carne, sus leones de bronce, sus fuentes y su National Gallery. Entrada libre, un par de horas apresuradas por el Arte desde el siglo XIII hasta finales del XIX, la flor y nata. Cerca Saint Martin-in-the-Fields, todos los días un concierto. Luego Whitehall la gran avenida del poder político, tras la verja un camión tapa el número 10 de Downing Street, ni rastro de Tony Blair (léase Bleeeeeeer).

Dejando a un lado la noria gigante y el County Hall cruzamos el puente de Wetminster para hacer fotos y abarcar la mole del Parlamento que mejora al natural. El Big Ben luce al sol como recién estrenado. Paseando hasta el Lambeth Bridge cruzamos de nuevo el Támesis y por el College Garden (colegiales sin corbata) llegamos a la abadía de Westminster (gótico flamígero).
Bukingham Palace, comida al lado del monumento a los canadienses, Arco de Wellington y Harrod's. Espectaculares los bolsos y la lencería, indescriptibles las estatuas de Dodi y Di con su inscripción acusadora: víctimas inocentes, desasosegante la figura de cera del padre de Dodi y aconsejable una vuelta por la sección, cosas de comer. Del queso manchego al caviar Beluga servido por empleados con canotier, delantal y pajarita.


Luego el Covent Garden y ganas de quedarse toda la tarde para mirar y disfrutar las mil posibilidades que encuentras en la plaza. El comefuego, el cantante de country, el de ópera y el de comedia musical, los puestos de artesanía, el tragasables, el mimo, los actores, el público que, vestido para la ocasión, empieza a llegar a la Royal Opera House, esta noche Fausto de Gounod. Más público que llena las terrazas, pubs y restaurantes. El espectáculo está en la calle.


La jornada termina de nuevo en familia. Masala Zone, restaurante indio poco picante. Es un decir.

No comments: